Fue a los 19 años, con mi primer tatuaje, cuando se impuso la evidencia de esta profesión. Proveniente de una formación artística y apasionada del dibujo desde la infancia, hoy practico el tatuaje como un arte en sí mismo, que ejerzo a tiempo completo desde 2018 tras varios años de formación junto a profesionales del sector.
De origen franco-colombiano, mi trabajo está impregnado de una sensibilidad sutil donde confluyen suavidad, precisión y profundidad.
La higiene impecable, la precisión del gesto y la escucha atenta son el núcleo de mi enfoque, con el fin de ofrecer una experiencia serena y refinada.
Cada tatuaje está concebido como una pieza única, delicada e intemporal, diseñada para realzar la piel y acompañar a quienes desean reapropiarse de su cuerpo con elegancia y confianza.